UNIDAD DIDACTICA ¿Para qué sirve una parroquia?
Destinatarios: 5º y 6º EPO
Objetivo: Preparar una unidad didáctica a entregar a los profesores de religión de la ciudad que les permita trabajar en su clase el concepto de PARROQUIA y transmitir la riqueza de cuanto se vive en todas las parroquias de la ciudad, de modo que se ayude a que cada estudiante conozca su propia parroquia y cuantas actividades se desarrollan desde ella y en las que puede sumarse cuando quiera.
Temporalización: Se desea proponer un trabajo en 3 sesiones de 45 minutos, una de conocimiento y descubrimiento de lo que hay en la ciudad, otra de análisis de la realidad y cada realidad, y una tercera de presentación de los trabajos o conclusiones.
PETICION PARA ESTE TRABAJO:
Para enriquecer el tema y dar una visión completa sobre la parroquia pido a mis compañeros catequistas, educadores, monitores, ... material e información sobre objetivos que lleváis a cabo en vuestra parroquia, Cualquier información es de agradecer. Si puede ser agradezco aporte los siguientes contenidos o los que sea posible de estos:
Título del apartado: 'Una Parroquia sirve para ________________'.
o 'En mi parroquia ___________'
Objetivos: Permitir al niño/joven descubrir que la parroquia aporta _ .. . . . . . . . .
Desarrollo del tema/ Contenidos
Propuesta metodológica para trabajar este apartado (Exposición, imágenes -que no contengan primeros planos-, búsqueda, visita, elaboración en grupo...)
Recursos para ampliar, afianzar, ...
Actividades para el aprendizaje y la evaluación.
Si ya sabes de material apropiado para trabajar este tema agradezco toda información.
El autor de cada material figurará en los créditos.
Este material será distribuido gratuitamente a quien lo quiera usar.
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Franciscanos Coruña
Carta abierta de Juan Jáuregui
Queridos amigos del 'mundo de la primera comunión ': Me dirijo a vosotros en estos momentos en que se están celebrando "las tandas de primeras comuniones" y podéis tocar con las manos "los frutos" de vuestros sudores y desvelos. Sin duda sois, en el ámbito de la catequesis, el colectivo más numeroso y, en algunos sitios, formáis un pequeño mundo aparte: el ritmo que seguís, el número que sois, lo estrechamente que estáis unidos al clero de la comunidad -quizás por ser una catequesis muy vinculada a dos sacramentos-, y, por qué no decirlo, una cierta mentalidad que tenéis y que tienen sobre vosotros hace que la catequesis y los catequistas de primera comunión marchen en paralelo a las catequesis de otras edades. Desde hace un tiempo vengo observando que en muchos lugares y desde muchos foros se cuestionan seria y honradamente la catequesis de primera comunión y las primeras comuniones. Me uno a esas inquietudes y búsquedas y quiero colaborar en la reflexión.
- Cuando asisto a una celebración (?) de primeras comuniones se me cae el alma a los pies y es cuando más me digo a mí mismo que "esto no tiene sentido", "cierra los ojos y tira adelante y que se acabe cuanto antes la celebración", "esto es un puro comercio", "esto es un acto de sociedad y de dispendio", "esto es utilizar la iglesia y lo más sagrado de la Iglesia -la Eucaristía- para fines de ostentación y de comportamientos que nada tienen que ver con lo que significa la Eucaristía", etc. Ya sé que no soy muy original y que muchos de vosotros os habéis dicho lo mismo... Y si me sitúo un poco antes, en los llamados meses de preparación, me encuentro con padres que no quieren saber nada de prepararse porque ya hicieron ellos la primera comunión y se lo saben todo', o porque quien va a hacer la comunión no son ellos, sino el hijo... '. Y éstos mismos te crean un inmenso follón si hablas de suprimir los trajes (que es casi lo único que les interesa, aunque te digan que el traje no tiene importancia, pero lo dicen porque para ellos es 'importantísimo' que no se les toque el traje de 'novia' o de 'marinerito' con el que piensan disfrazar a sus hijos; han aprendido que una manera de que 'no se toque el asunto es decir que 'el traje no tiene importancia. Resumo: (Casi) todo lo de los adultos que rodea la primera comunión es desolador, tiene poco de cristiano y mucho de fiesta de sociedad pasada por la Iglesia sin entrar en el corazón del mensaje cristiano. En ese 'casi' quedan salvados los que sí saben lo que hacen y lo hacen 'como Dios manda'.
Comentando estas cosas con 'gente de Iglesia' me argumentan de esta manera: "Sí, es verdad, pero alguna persona 'vuelve' con motivo de la comunión"; "todavía queda alguno que realiza la celebración con sentido -aunque lo del banquete y los regalos ya es otra cosa-"; "¿quiénes somos nosotros para decir éste sí y éste no? Si obráramos de esta manera todavía tendríamos más problemas con la gente y hasta saldríamos en la prensa... "; "lo que estamos haciendo ahora no es convincente, pero es lo único que podemos hacer"; "sí, es un coladero, es la primera y la última comunión..., pero, “¡siempre ha sido así!"; "¿qué quieres que hagamos?"; etc. Parece que hay como una situación de impotencia. Se deja que las cosas sigan, a pesar de que la mayoría tiene el convencimiento de que se están haciendo mal.
¿Qué podríamos hacer?
1. Mi convicción personal es que la catequesis de preparación a la primera comunión o primera eucaristía tiene que dejar de ser catequesis de niños para convertirse en catequesis de adultos, de padres, o, donde se prefiera, en catequesis familiar. Perdemos el tiempo catequizando a niños que no tienen el respaldo familiar y que después tienen que hacer lo que digan sus padres, no catequizados en muchos casos. Hay que dar la vuelta a la tortilla. La catequesis de primera comunión tiene que ser para los padres fundamentalmente con el mismo 'rigor' que exigimos a los hijos. 2. De la misma manera que hay unas líneas orientativas para otros sacramentos (matrimonio, orden) convendría que la Iglesia que está en España tuviera unas orientaciones pastorales sobre la admisión a la primera eucaristía. Además de iluminar el hacer catequístico, ayudaría a muchos responsables de comunidad y catequistas para dialogar con determinados padres que se vuelven exigentes y tachan de personalismo arbitrario a aquellos que les plantan cara y les dicen las verdades. 3. Caminar progresivamente hacia la abolición de días, turnos, tandas de primeras comuniones y que la participación en la primera eucaristía entre a ser algo más normal en la vida de la familia cristiana. Un día cualquiera, elegido por la familia, puede ser la mejor manera de comenzar a acercarse al Pan de la Eucaristía. Esto exigirá tiempo y mentalización entre el pueblo cristiano. La vigilia pascual o la vigilia de Pentecostés podrían ser dos momentos interesantes para esta celebración. 4. Como existe ya en varias comunidades un discernimiento antes de algunos sacramentos como el bautismo, matrimonio, confirmación, orden, hay que caminar hacia algo tan normal en la comunidad cristiana como es ser admitido a la primera eucaristía. Ser admitido exige discernimiento previo por parte de algunos representantes de la comunidad en la que se va a participar en la primera eucaristía. Los sacramentos de la Iglesia no son cuestión de conquista ni de lo que indican expresiones como: "mi hija hace la primera comunión por narices". Por narices no se hace nada bien con el evangelio en la mano. Con el evangelio en la mano uno sólo se alegra de ser admitido, de ser llamado a participar en el misterio de salvación de Dios encomendado a su Iglesia. 5. Es urgente que en las comunidades cristianas, especialmente en las parroquias, se tome en serio y se estudie este aspecto de la actual pastoral de la Iglesia. No basta con aumentar un año más de preparación argumentando que 'cada vez los niños tienen menos madurez'. Creo que tenemos que disminuir el tiempo si de verdad participan en la catequesis los verdaderos destinatarios de esta catequesis: los padres. Hay que plantearse con sinceridad el problema y no dos días antes de la celebración, sino al principio de curso. Tomar opciones claras y llevarlas a la práctica con progresión y con mucha explicación. A pesar de todo, muchos no entenderán o no querrán entender porque para ellos la Iglesia se ha convertido en un 'supermercado' al que van para comprar lo que quieren y cuando quieren; con tal de pagar se creen con derecho a todo. En el fondo no han entendido nada de lo que es la Iglesia y los sacramentos. Con esto hay que contar de entrada. 6. Creo que la ocasión de la primera comunión es un momento especialmente importante para que muchas familias cristianas redescubran la verdad del evangelio. El niño a la edad de 7-9 años tiene un gran poder sobre los padres y juntos pueden emprender un camino de vida cristiana nuevo. 7. La comunidad cristiana tiene que preocuparse por preparar catequistas que no sólo sean capaces de alimentar a los pequeños, sino también a los padres. Aquí encontramos probablemente el obstáculo más insalvable actualmente para una renovación de la pastoral de primeras comuniones. 8. Es enorme lo que están haciendo muchos catequistas de primera comunión en la Iglesia. Hay que reconocerlo y alabarlo. Pero al mismo tiempo hay que mirar la realidad y buscar una salida a los grandes problemas que están planteados y que, muy seguramente, irán acentuándose en el próximo futuro. Es hora de poner la mano en el arado y abrir un nuevo surco.
Un saludo fraterno.
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Las vocaciones, don de la Caridad de Dios
29 de abril de 2012 tomado de confer.es
Nada de lo que aquí escribo es original, todo es copiado, reinterpretado, o inspirado.
Día 1: Crea un Archivo de Sonrisas. Colecciona cosas que te hagan reír o pensar más. Recorta artículos de revistas, caricaturas o anuncios de proyectos que te emocionen y guárdalos juntos para tener inspiración instantánea. Escribe notitas (como en Iñás) con todo lo que te hace feliz. Día 2: Saluda a todo el que te encuentres de tu casa al trabajo o a clase. Día 3: Córtate el pelo hoy. Dile a tu peluquero/a que haga contigo lo que quiera. Cristo sea la única imagen que de verás te importe transmitir. Día 4: Llama a un amigo/a que hace mucho que no ves y queda en encontrarte con el/ella. Día 5: ¡Date un gustazo fraterno! Invita a comer a alguien que crees que necesita a Cristo. Día 6: Escribe una nota y déjala en el buzón de alguien que sabes la necesita. Día 7: Juega a «y si…». La meta de este juego es pensar en las situaciones más deseables para quien tú sabes que le harían feliz.. ¿Y si todos tuviésemos un sólo corazón? Día 8: Sal a la calle, conduce, camina, corre, anda en bicicleta. Haz lo que sea que te lleve a donde haya gente y mirales a la cara buscando en qué se parecen a Cristo. Día 9: Compra tres revistas que normalmente ni hojearías. Considera las siguientes preguntas: ¿Cómo aborda visualmente cada revista su temática? ¿Cómo se conectan estéticamente con su audiencia cada una? ¿Qué quieren transmitir a la gente? ¿Qué tengo que anunciarles yo que no se lo dice la revista? Día 10: Escucha un disco completo de un cantante que nunca has escuchado. Y mira a ver qué le dice a la gente y qué le diría Cristo ahora. Versiona la canción en cristiano. Día 11: Al levantarte por la mañana, ponte un calcetín de cada color y pasa con ellos el día. Día 12: Desvélate: cosas extrañas suceden cuando has estado despierto por mucho tiempo. Mira documentales como Pueblo de Dios, Deja de dormir por ver lo que pasa en el mundo. Día 13: Consigue que hoy alguien te invite a comer. Día 14: Apaga la luz y ponte a dibujar lo que quieras, pensando en los que necesitan tu tiempo. Día 15: Haz un día de aventura, arriesga tu vida intentando alegrar otra vida, acercate a un mendigo, sirve en la cocina económica, abraza a un enfermo. Día 16: Canta en la ducha. Bien fuerte. Día 17: Conoce las diferentes culturas. Si no tienes un entendimiento del mundo en el que vives y en la cultura en la que vives, no podrás expresar nada a nadie. Busca información sobre el Islam, el Budismo, u otras... Día 18: Lee un artículo del periódico que nunca leerías y piensa quien se alegra por ello y quien sufre. Qué puedes hacer tú por ellos. Día 19: Quédate quieto en uno de los lados de la acera frente a un paso de cebra. No cruces cuando se ponga el semáforo de peatones en verde. Deja que la gente que cruza pase a tu lado, no te muevas. Deséales paz desde tu interior. Día 20: Escribe una rima con el bien que hayas hecho hoy. Día 21: Ve a un concierto, a una obra de teatro, a alguna exhibición local, performance o exposición. Al expandir tus horizontes ampliarás tus posibilidades creativas. Piensa cómo usarías esos recursos para anunciar a Cristo. Día 22: Intenta cocinar algo diferente, muy diferente a lo que estas habituado/a. Utiliza ingredientes que jamás habías usado. Día 23: Elimina algo superfluo de tu vida. Rompe un hábito. Haz algo que te haga sentir mejor. Día 24: Juega con tus vecinos, con los que no son habituales… Día 25: Rompe tu rutina de trabajo. Reorganiza tu itinerario diario para hacer todo al revés. Imagínate la vida de los que no tienen rutina. Día 26: Dibuja una manzana de 20 maneras diferentes. Escribe sobre cada una de ellas el nombre de alguien que se alegraría por verte. Día 27: Pide sal a tu vecino/a más arisco. Día 28: Crea un Kit de Creatividad. Recoge en una caja todo aquello que creas que te puede ayudar en un momento dado a desarrollar tu creatividad: juguetes, plastilina, plumones, papel, juegos para soltar las mentes durante sesiones largas de lluvia de ideas, etc. Día 29: Deja en el banco de un parque un libro que te gustaría que leyera otra persona. Día 30: Invéntate una historia usando como personajes a 5 personas con las que te hayas cruzado hoy + Cristo (en el trabajo, en la calle, en la panadería, en la gasolinera, en el supermercado).
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