San Francisco
Origen de la tradición de montar el Belén
En el año 1223, san Francisco de Asís fue como peregrino a Tierra Santa. Quedó muy impresionado al rezar en la gruta donde nació Jesús.
A su regreso de los Santos Lugares, Francisco preparó una representación del nacimiento de Jesús en una cueva de la población de Greccio (Italia).
Para hacerla invitó a gentes de ese pueblo: una joven hizo de Virgen María y un joven hizo de San José. Un niño recién nacido representó al Niño Jesús.
También puso junto al Niño una mula y un buey. Y Francisco rezaba y cantaba ante esa representación del nacimiento y todo el pueblo le acompañaba.
Allí mismo comenzó a predicar sobre los muchos bienes que nos trajo Jesús con su venida al mundo. Fue el primer belén del que se tiene noticia.
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Lucenses en su rincón: Fray Quintela
El fraile José Quintela nació en un ambiente muy sencillo, en una aldea de San Xoán de Río, en la zona ourensana de Trives. Como franciscano siguió viviendo toda su vida en la misma sencillez pero en ambientes muy distintos, en Ponteareas, Cáceres, Santiago, Marruecos y Ourense. Ahora reside en O Cebreiro entre peregrinos y parroquianos, en un caldo de cultivo que contiene la esencia de la orden en la que profesó sus votos hace 34 años. El teatro fue la clave para ese permanente estado de sencillez.
INMACULADA CONCEPCIÓN: Patrona de la Orden Franciscana
El dogma de la Inmaculada Concepción, también conocido como Purísima Concepción, es un dogma de fe del catolicismo que sostiene la creencia en que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción, es decir, de su ser personal, estuvo libre de todo pecado. No debe confundirse esta doctrina con la de la maternidad virginal de María, que sostiene que Jesús fue concebido sin intervención de varón y que María permaneció virgen antes, durante y después del embarazo.
Francisco de Asís es evangelio viviente
“La Regla y vida de los Hermanos Menores es esta, a saber, guardar el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad”. (Cáp. 1,1)
Queridos hermanos y hermanas: PAZ Y BIEN. I.- Ahora nos toca a nosotros vivir el Evangelio como Francisco y Clara lo vivieron en su tiempo.
17 DE SEPTIEMBRE: IMPRESIÓN DE LAS LLAGAS DE SAN FRANCISCO
Desde su conversión a Dios, san Francisco profesó una grandísima devoción a los misterios de la pasión del Señor, y no cesó de meditar y de predicar, con su vida y su palabra, a Cristo crucificado. En septiembre de 1224, dos años antes de su muerte, se retiró al monte Alverna para consagrarse totalmente a la oración y la penitencia, y un día, mientras estaba sumido en contemplación, el Señor Jesús imprimió en su cuerpo -manos, pies y costado- los estigmas de su pasión. Le sangraban, le causaban grandes sufrimientos y le dificultaban su vida y actividades, pero no cesó de viajar y predicar mientras sus fuerzas se lo permitieron. En vida del Santo, sus compañeros más cercanos pudieron ver las llagas de manos y pies, y a partir de su muerte todos pudieron contemplar también la llaga del costado. Benedicto XI concedió a la Orden franciscana celebrar cada año la memoria de este hecho, probado por testimonios fidedignos.-
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Desde entonces, esta costumbre se extendió a las familias cristianas, quemanifiestan así su fe y alegría al recordar cada año la venida del Niño Jesús.
La Voz de Galicia, en su edición de Lugo, saca un artículo sobre FR. J.Quintela. Sábado día 10 de Diciembre de 2011.



