Quienes Somos
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Una de las dudas de Francisco de Asís era si debía dedicarse a la oración para salvar su propia alma, o a la predicación para anunciar el Amor de Dios. A través de Fr. Rufino y de la Hermana Clara le llegó la misma respuesta: No es para nosotros mismos para lo que estamos en esta misión sino para anunciar por montes y caminos, por ciudades y desiertos que Dios está aquí y nos ama. Si se pierde lo que se retiene
¿La casualidad? ¿la vida? ¿la belleza de un amanecer? ¿la fuerza de la realidad? ¿un golpe de la vida? ... el Amor de Dios llenó mi corazón de sed, me dió a intuir la libertad que hay en ser lo que soy ante Dios y no más. Un día, bajo el mismo sol que los otros días, comencé a preguntarme quién puede conducir el viento, dirigir el curso de las aguas, quién puede hacer crecer la hierba y quién enseña a las alondras a volar; quién puede sumar días a los días de su vida, o mover los pies de un peregrino... ... y si la vida es tan corta, ¿por qué no lo intentamos?
Vivimos en comunidades de al menos cuatro hermanos. Sin embargo, a diferencia de los monjes, nosotros trabajamos fuera de nuestros conventos, cada uno en lo que sabe hacer, como recomendó el mismo San Francisco, para vivir de nuestro trabajo y trabajando en coherencia con nuestra opción de vida. Somos hermanos de vocación, que compartimos un proyecto y mucha inquietud. No siempre estamos de acuerdo en cómo llevar a cabo una labor, porque cada uno ve la realidad con sus propios ojos, pero nuestras diferencias están siempre dentro del margen de la fraternidad, y ésta es nuestra mayor riqueza.
y se gana sólo lo que se da...
dejémonos llevar
Y descubrí que todo afán es vano si no lo mueve el amor....














