Avalancha de 'sin techo' en las Instituciones de Santiago
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Se pasó de una media diaria de 80 comensales a más de 130 // El albergue de San Francisco también se ve desbordado
Noticia tomada de: elcorreogallego.es/
Desbordados. Así se ven en la Cocina Económica y el albergue de San Francisco para dar un plato caliente y cobijo al cada vez mayor número de personas sin recursos que hacen cola ante estas dos instituciones, que ya no dan abasto. Si hace un año la media de comensales en la primera de las entidades era de unos ochenta usuarios diarios, este último fin de semana alcanzó el triste récord de más de 130 indigentes.
El pasado fin de semana, especialmente duro para los sin techo por el frío que heló Compostela, los fogones de la Cocina Económica trabajaron a tope para dar un plato caliente a 135 usuarios al mediodía, además de los noventa que se juntaron en la cena y los cuarenta del desayuno.
La directora de este comedor social, sor Esther Seoane, asegura que "ya a lo largo del año pasado se rebasó en muchas ocasiones el número medio de comensales. Después hubo un pequeño bajó en Navidad, aunque hemos estrenado 2011 con una avalancha de personas con las que la crisis se ceba especialmente".
Porque no son sólo los sin techo los que recurren a la Cocina Económica, sino también familias, esos pobres vergonzantes que acuden a esta entidad benéfica para poder sobrevivir.
Esther Seoane explica que en estos casos también están notando un "incremento" de familias "que vienen ya con su carrito de la compra y les damos aceite, pasta, arroz, galletas, leche... Productos de primera necesidad que se llevan para hacer la comida en sus casas y no quedar aquí en el comedor, donde además no es el lugar más apropiado para que estén niños".
Esta avalancha in crescendo hace que la responsable de la Cocina Económica haga un llamamiento a las instituciones para "que nos den un local mayor. El comedor se ha quedado pequeño y muchos deben esperar a que los que están sentados comiendo acaben para ocupar sus sitios". Además, tampoco hay sitio para guardar los alimentos que tienen en el almacén.
A necesidad mayor, mayores instalaciones. Ésta es la demanda de sor Esther Soeane, que no olvida a los voluntarios que ayudan a la Cocina Económica, ni los donativos que recibe o los premios, como el recientemente otorgado por el Colegio de Abogados.
"Percibimos que somos una entidad querida y con respaldo social, pero las instituciones deben implicarse más y buscar una solución al problema que tenemos, que cada vez va a más", dice.
Al igual que la Cocina Económica, el albergue de San Francisco también queda pequeño para los indigentes que huyen de dormir al raso. En los últimos meses, las 25 camas que tienen las debenestirar hasta cuarenta, con camas supletorias y colchonetas. El frío y la lluvia son los grandes enemigos de estas personas, que solo pueden estar el centro una semana.
















