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17 Nov 2011

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Hazme instrumento de tu paz. Para la oración personal

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La Comunidad según San Francisco:

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.

Marcos, capítulo 9 [50]La sal es buena; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonarán? Vosotros tened sal y estad en paz con los demás.

Segunda carta de Pedro, capítulo 1 5]Así pues, no ahorréis esfuerzos por añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento,[6]al conocimiento el dominio propio, al dominio propio la paciencia, a la paciencia la piedad,[7]a la piedad el afecto fraterno, al afecto fraterno el amor.[8]Si poseéis esos dones en abundancia no quedaréis inertes ni estériles para conocer a nuestro Señor Jesucristo.

Mateo, capítulo 5 [9]Dichosos los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios.


Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.

Carta a los Romanos, capítulo 13

[8]No tengáis deudas con nadie, si no es la del amor mutuo. Pues el que ama al prójimo tiene cumplida la ley.[9]De hecho, el no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro precepto, se resume en éste: Amarás al prójimo como a ti mismo.[10]Quien ama no hace mal al prójimo, por eso el amor es el cumplimiento cabal de la ley.[11]Reconoced el momento en que vivís, que ya es hora de despertar del sueño: ahora la salvación está más cerca que cuando abrazamos la fe.

Juan, capítulo 17 [26]Les di a conocer tu nombre y se lo daré a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo en ellos.

Mateo, capítulo 5 [43]Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.[44]Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen.[45]Así seréis hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos.[46]Si amáis sólo a los que os aman, ¿qué premio merecéis? También hacen lo mismo los recaudadores.[47]Si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? También hacen lo mismo los paganos.[48]Sed, pues, perfectos como vuestro Padre del cielo es perfecto.


Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.

Carta a los Gálatas, capítulo 5 [13]Vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; pero no vayáis a tomar la libertad como estímulo del instinto; antes bien, servíos mutuamente por amor.[14]Pues la ley entera se cumple con un precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Segunda carta a los Corintios, capítulo 13

[11]Por lo demás, hermanos, estad alegres, restableceos, consolaos, estad de acuerdo y en paz; y el Dios del amor y la paz estará con vosotros.


Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.

Carta a los Efesios, capítulo 4 [1]Así pues, yo, el prisionero por el Señor, os exhorto a proceder como pide vuestra vocación:[2]con toda humildad y modestia, con paciencia, soportándoos unos a otros con amor,[3]esforzándoos por mantener la unidad del espíritu con el vínculo de la paz.[4]Uno es el cuerpo, uno el Espíritu, como es una la esperanza a que habéis sido llamados,[5]uno el Señor, una la fe, uno el bautismo,[6]uno Dios, Padre de todos, que está sobre todos, entre todos, en todos.[7]Cada uno de nosotros recibió la gracia a la medida del don del Mesías

Carta a los Efesios, capítulo 4 .[11]Él nombró a unos apóstoles, a otros profetas, evangelistas, pastores y maestros,[12]para la formación de los consagrados en la tarea encomendada, para construir el cuerpo del Mesías;[13]hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, y seamos hombres cabales y alcancemos la edad de una madurez cristiana.[14]Así no seremos niños, juguete de las olas, zarandeados por cualquier ventolera de doctrina, por el engaño de la astucia humana, por los trucos del error.[15]Al revés, con la sinceridad del amor, crezcamos hasta alcanzar del todo al que es la cabeza, al Mesías.[16]Gracias a él, el cuerpo entero, trabado y unido por la prestación de las junturas y por el ejercicio propio de la función de cada miembro, va creciendo y construyéndose con el amor

Carta a los Romanos, capítulo 12,3. Apelando al don que me han hecho, me dirijo a cada uno de vuestra comunidad: no tengáis pretensiones desmedidas, antes tended a la mesura, cada uno según el grado de fe que Dios le haya asignado.[4]Es como en un cuerpo: tenemos muchos miembros, no todos con la misma función;[5]así, aunque somos muchos, formamos con el Mesías un solo cuerpo, y respecto a los demás somos miembros.


Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.

Carta a los Efesios, capítulo 4 [21]si es que habéis oído hablar de él y habéis aprendido la verdad de Jesús.[22]Vosotros despojaos de la conducta pasada, de la vieja humanidad que se corrompe con deseos falaces;[23]renovaos en espíritu y en mentalidad;[24]revestíos de la nueva humanidad, creada a imagen de Dios con justicia y santidad auténticas. [25]Así que, eliminando la mentira, decíos la verdad unos a otros, pues somos por igual miembros.[26]Si os irritáis, no pequéis. No se ponga el sol mientras dura vuestra ira,[27]no cedáis al Diablo.[28]El que robaba no robe más, antes trabaje y se fatigue con sus [propias] manos para ganar algo y poder socorrer al que tiene necesidad.[29]No salga de vuestra boca ninguna palabra ofensiva, sino una palabra buena que edifique a quien lo necesite y agrade a quien la escucha.[30]No aflijáis al Espíritu de Dios, que os selló para el día del rescate.[31]Alejad de vosotros toda amargura, pasión, cólera, gritos, insultos y cualquier tipo de maldad.[32]Sed amables y compasivos unos con otros. Perdonaos, como Dios os ha perdonado, en atención al Mesías.

Juan, capítulo 19 [33]Al llegar a Jesús, viendo que estaba muerto, no le quebraron las piernas;[34]sino que un soldado le abrió el costado de una lanzada. Al punto brotó sangre y agua.[35]El que lo vio lo atestigua y su testimonio es fidedigno; sabe que dice la verdad, para que creáis vosotros.[36]Esto sucedió de modo que se cumpliera la Escritura: No le quebrarán ni un hueso;

Juan, capítulo 15 [26]Cuando venga el Valedor, el Espíritu de la verdad que yo os enviaré de parte del Padre, él dará testimonio de mí;[27]y también vosotros daréis testimonio, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Juan, capítulo 14 [6]Le dice Jesús: ---Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre si no es por mí.[7]Si me conocierais a mí, conoceríais también al Padre. Ahora lo conocéis y lo habéis visto.[8]Le dice Felipe: ---Señor, enséñanos al Padre y nos basta.[9]Le responde Jesús: ---Tanto tiempo llevo con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre: ¿cómo pides que te enseñe al Padre?[10]¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo no las digo por mi cuenta; el Padre que está en mí realiza sus propias obras.[11]Creedme que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; si no, creed por las mismas obras.[12]Os lo aseguro: quien cree en mí hará las obras que yo hago, e incluso otras mayores, porque yo voy al Padre;

Salmos, capítulo 119 160]El compendio de tu palabra es la verdad, es eterno tu justo mandamiento.[161]Unos príncipes me persiguen sin motivo; mi corazón tiembla por tus palabras.[162]Yo me alegro de tu promesa, como el que encuentra rico botín.[163]Detesto y aborrezco la mentira, amo tu voluntad.[164]Siete veces al día te alabo por tus justos mandamientos.[165]Mucha paz tienen los que aman tu ley, nada los hace tropezar.[166]Aguardo tu salvación, Señor, y cumplo tus mandatos.[167]Mi alma guarda tus preceptos, los ama intensamente.[168]Guardo tus preceptos y decretos, tienes presentes todos mis caminos.[169]Llegue mi clamor a tu presencia, Señor, instrúyeme con tu palabra


Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.

Mateo, capítulo 7 [7]Pedid y os darán, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán,[8]pues quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abre.[9]¿Quién de vosotros, si su hijo le pide pan, le da una piedra?[10]¿O si le pide pescado, le da una culebra?[11]Pues si vosotros, con lo malos que sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más dará vuestro Padre del cielo cosas buenas a los que se las pidan![12]Tratad a los demás como queréis que os traten a vosotros. En esto consiste la ley y los profetas.[

Mateo, capítulo 6 [30]Pues si a la hierba del campo, que hoy crece y mañana la echan al horno, Dios la viste así, ¿no os vestirá mejor a vosotros, hombres de poca fe?[31]En conclusión, no os angustiéis pensando: ¿qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿con qué nos vestiremos?[32]Todo eso buscan ansiosamente los paganos. Pero vuestro Padre del cielo sabe que tenéis necesidad de todo aquello.[33]Buscad, ante todo el reinado [de Dios] y su justicia, y lo demás os lo darán por añadidura.[34]Así pues, no os preocupéis del mañana, que el mañana se ocupará de sí. A cada día le basta su problema.

Mateo, capítulo 10 [8]Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios. De balde lo recibisteis, dadlo de balde.[9]No llevéis en el cinturón oro ni plata ni cobre,[10]ni alforja para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bastón. Que el trabajador tiene derecho a su sustento.[11]Cuando entréis en una ciudad o aldea, preguntad por alguna persona respetable y hospedaos con él hasta que os marchéis

Mateo, capítulo 13 [17]Os aseguro que muchos profetas y justos ansiaron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.[18]Vosotros escuchad, pues, la explicación de la parábola del sembrador.[19]Si uno escucha la palabra del reino y no la entiende, viene el Maligno y le arrebata lo sembrado en su corazón; ése es como lo sembrado junto al camino.[20]Lo sembrado en terreno pedregoso es el que escucha la palabra y la acoge enseguida con gozo;[21]pero no tiene raíz y es inconstante. Llega la tribulación o persecución por causa de la palabra e inmediatamente falla.[22]Lo sembrado entre cardos es el que escucha la palabra; pero las preocupaciones mundanas y la seducción de la riqueza la ahogan y no da fruto.[23]Lo sembrado en tierra fértil es el que escucha la palabra y la entiende. Ése da fruto: cien o sesenta o treinta

Mateo, capítulo 17 [20]Él les contestó: ---Por vuestra poca fe. Os aseguro que, si tuvierais fe del tamaño de una semilla de mostaza, diríais a aquel monte que se trasladara allá, y se trasladaría. Y nada os resultaría imposible.[21]Pero esta clase sólo se expulsa con oración y ayuno.

Marcos, capítulo 11 --Tened fe en Dios.[23]Os aseguro que si uno, sin dudar en su corazón, sino creyendo que se cumplirá lo que dice, manda a ese monte que se quite de ahí y se tire al mar, lo conseguirá


Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.

Romanos, capítulo 12 12]Alegraos con la esperanza, sed pacientes en el sufrimiento, perseverantes en la oración;[13]solidarios de los consagrados en sus necesidades, practicando la hospitalidad.[14]Bendecid a los que os persiguen, bendecid y no maldigáis.[15]Con los alegres alegraos, con los que lloran llorad.[16]Vivid en mutua concordia. No aspiréis a grandezas, antes allanaos con los humildes. No os tengáis por sabios.[17]A nadie devolváis mal por mal, proponeos hacer el bien que todos aprueban.[18]En lo posible, de vuestra parte, tened paz con todos.

Hechos de los Apóstoles, capítulo 23 [6]Advirtiendo Pablo que una parte eran saduceos y otra parte fariseos, exclamó en el Consejo: ---Hermanos, yo soy fariseo e hijo de fariseos, y se me está juzgando por la esperanza en la resurrección de los muertos.[7]Apenas lo dijo, cuando surgió una discusión entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió.[8]Pues los saduceos niegan la resurrección y los ángeles y el espíritu, mientras que los fariseos lo afirman todo.[9]Se armó un griterío, y algunos letrados del partido fariseo se alzaron y afirmaron polémicamente: ---No encontramos culpa alguna en este hombre; a lo mejor le ha hablado un espíritu o un ángel.[10]Como arreciaba el conflicto, temiendo el comandante que fueran a despedazar a Pablo, mandó bajar a la tropa, sacarlo de en medio y llevarlo a la fortaleza.[11]La noche siguiente el Señor se le presentó y le dijo: ---¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio de mí en Jerusalén, tienes que darlo en Roma

Carta a los Romanos, capítulo 4 18]Abrahán esperó fiándose contra toda esperanza, y así se convirtió en padre de muchos pueblos, según el dicho: así será tu descendencia.[19]No vaciló su fe, aun considerando su cuerpo decrépito --era un centenario-- y el seno decrépito de Sara.[20]No dudó con desconfianza de la promesa de Dios, sino que robustecido por la fe, glorificó a Dios,[21]convencido de que Dios podía cumplir lo prometido.[22]Por eso se le apunto a su haber.[23]Y eso de que se le apuntó a su haber no se escribió sólo por él,[24]sino también por nosotros, a quienes nos acreditará el creer en el que resucitó de la muerte a Jesús, Señor nuestro,[25]que se entregó por nuestros pecados y resucitó para hacernos justos.

Carta a los Romanos, capítulo 5 5]Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios se infunde en nuestro corazón por el don del Espíritu Santo.[6]Cuando todavía éramos inválidos, a su tiempo, el Mesías murió por los malvados.[7]Por un inocente quizá muriera alguien; por una persona buena quizá alguien se arriesgara a morir.[8]Pues bien, Dios nos demostró su amor en que, siendo aún pecadores, el Mesías murió por nosotros.[9]Con mayor razón, ahora que su sangre nos ha hecho justos, nos libraremos por él de la condena.[10]Pues si siendo enemigos, la muerte de su Hijo nos reconcilió con Dios, con mayor razón, ya reconciliados, nos salvará su vida.[11]Hay más: por medio de Jesucristo, que nos ha traído la reconciliación, ponemos nuestro orgullo en Dios.

Romanos, capítulo 8 Una esperanza que ya se ve, no es esperanza; pues, si ya lo ve uno, ¿a qué esperarlo?[25]Pero, si esperamos lo que no vemos, aguardamos con paciencia.[26]De ese modo el Espíritu socorre nuestra debilidad. Aunque no sabemos pedir como es debido, el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inarticulados.[27]Y el que sondea los corazones sabe lo que pretende el Espíritu cuando suplica por los consagrados de acuerdo con Dios.[28]Sabemos que todo concurre al bien de los que aman a Dios, de los llamados según su designio.


Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.

Carta a los Efesios, capítulo 5 8]Pues si en un tiempo erais tinieblas, ahora por el Señor sois luz: proceded como hijos de la luz[9]--fruto de la luz es toda bondad, justicia y verdad--.[10]Comprobad qué agrada al Señor.[11]No participéis en las obras estériles de las tinieblas, antes bien denunciadlas.[12]Lo que ellos hacen a ocultas da vergüenza decirlo.[13]Todo lo que se expone a la luz queda patente,[14]y lo que está patente es luz. Por eso dice: ¡Despierta, tú que duermes, levántate de la muerte, y te iluminará el Mesías![15]Observad atentamente cómo procedéis, no como necios, sino como sensatos.[16]Aprovechad la ocasión, que corren tiempos malos.[17]Por eso no seáis imprudentes, antes comprended lo que el Señor desea.[18]No os embriaguéis con vino, que engendra lujuria, antes llenaos de Espíritu.[19]Entre vosotros entonad salmos, himnos y cantos inspirados, cantando y tañendo de corazón en honor del Señor,[20]dando gracias siempre y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.[21]Someteos unos a otros en atención al Mesías.

Juan, capítulo 12

[46]Yo he venido al mundo como luz, para que quien crea en mí no se quede a oscuras.[47]Al que escucha mis palabras y no las cumple yo no lo juzgo; pues no he venido a juzgar al mundo, sino a salvarlo.[48]Quien me desprecia y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he dicho lo juzgará el último día.[49]Porque yo no hablé por mi cuenta; el Padre que me envió me encarga lo que debo decir y hablar.[50]Y sé que su encargo es vida eterna. Lo que digo lo digo como me lo ha dicho el Padre.

Juan, capítulo 11 Jesús les contestó: ---¿No tiene el día doce horas? Quien camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo;[10]quien camina de noche tropieza, porque no tiene luz.

Juan, capítulo 1 [9]La luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo.[10]En el mundo estaba, el mundo existió por ella, y el mundo no la reconoció.[11]Vino a los suyos, y los suyos no la acogieron.[12]Pero a los que la acogieron, a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios:[13]quienes no han nacido de la sangre ni del deseo de la carne, ni del deseo del varón, sino de Dios.[14]La Palabra se hizo hombre y acampó entre nosotros. Y nosotros contemplamos su gloria, gloria como de Hijo único del Padre, lleno de lealtad y fidelidad.

Lucas, capítulo 11

[33]No se enciende un candil para tenerlo escondido [o bajo un cacharro], sino que se pone en el candelero para que los que entran vean la luz.[34]El ojo suministra luz a todo el cuerpo: por tanto, si tu ojo está sano todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si está enfermo, también tu cuerpo estará lleno de oscuridad.[35]Procura que tu fuente de luz no quede oscura.[36]Si el cuerpo entero está en la luz, sin nada de sombra, tendrá tanta luz, como cuando un candil te ilumina con su resplandor

sabiduría, capítulo 7 [9]no equiparé la sabiduría a la piedra más preciosa, porque todo el oro a su lado es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro;[10]la quise más que a la salud y la belleza y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso.[11]Con ella me vinieron todos los bienes juntos, en sus manos había riquezas incontables;[12]de todas gocé, porque la Sabiduría las trae, aunque yo no sabía que las engendra a todas.[13]Aprendí sin malicia, reparto sin envidia y no me guardo sus riquezas;[14]porque es un tesoro inagotable para los hombres: los que la adquieren se atraen la amistad de Dios, porque el don de su enseñanza los recomienda.


Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Lucas, capítulo 6 [20]Dirigiendo la mirada a los discípulos, les decía: Dichosos los pobres, porque el reinado de Dios les pertenece.[21]Dichosos los que ahora pasáis hambre, porque seréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.[22]Dichosos cuando os odien los hombres y os destierren, os insulten y denigren vuestro nombre a causa de este Hombre.[23]Saltad entonces de alegría que vuestro premio en el cielo es abundante.

Juan, capítulo 16 [21]Cuando una mujer va a dar a luz, está triste, porque le llega su hora. Pero, cuando ha dado a luz a la criatura, no se acuerda de la angustia, por la alegría de haber traído un hombre al mundo.[22]Así vosotros ahora estáis tristes; pero os volveré a visitar y os llenaréis de alegría, y nadie os la quitará.[23]Aquel día no me preguntaréis nada. Os aseguro que lo que pidáis a mi Padre, os lo dará en mi nombre.[24]Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa.

Hechos de los Apóstoles, capítulo 2 46]A diario acudían fielmente y unánimes al templo; en sus casas partían el pan, compartían la comida con alegría y sencillez sincera.[47]Alababan a Dios y todo el mundo los estimaba. El Señor iba incorporando a la comunidad a cuantos se iban salvando.

Tercera carta de Juan, capítulo 1 [4]No hay para mí mayor alegría que oír que mis hijos son fieles a la verdad.[5]Querido, es muestra de lealtad lo que haces por los hermanos, aunque sean extranjeros.[6]Delante de la comunidad han dado testimonio de tu amor. Por eso es justo que les proveas en su misión, como Dios se merece,[7]ya que se han puesto en camino en nombre de Cristo sin recibir nada de los paganos.[8]Por nuestra parte, debemos acoger a gente como ésa, para colaborar con la verdad.

Oh Señor, que yo no busque tanto
ser consolado, cuanto consolar,

bienaventuranzas, donde se dice Dichosos los no violentos porque ellos poseerán la tierra (Mt 5
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Primera carta a los Corintios, capítulo 13 3-8: Aunque reparta todos mis bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve.[4]El amor es paciente, es amable, [el amor] no es envidioso ni fanfarrón, no es orgulloso ni destemplado,[5]no busca su interés, no se irrita, no apunta las ofensas,[6]no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad.[7]Todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.[8]El amor nunca acabará.


Porque es dándose como se recibe,


es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,

Marcos, capítulo 11 [25]Cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, y vuestro Padre del cielo os perdonará vuestras culpas.[26][[Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros.]]

Lucas, capítulo 6 [37]No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados.[38]Dad y os darán: recibiréis una medida generosa, apretada, remecida y rebosante. La medida que uséis la usarán con vosotros.[39]Y añadió una comparación: ---¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un hoyo?[40]El discípulo no es más que el maestro; cuando haya sido instruido, será como su maestro.[41]¿Por qué te fijas en la mota que lleva tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?[42]¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacarte la mota de tu ojo, cuando no ves la viga del tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás distinguir para sacar la mota del ojo de tu hermano.[43]No hay árbol sano que dé fruto podrido, ni árbol podrido que dé fruto sano.[44]Por los frutos distinguís cada árbol


es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Mateo, capítulo 19 [21]Jesús le contestó: ---Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme.[22]Al oírlo, el joven se marcho triste, porque era muy rico.[23]Jesús dijo a sus discípulos: ---Os aseguro que un rico entrará con mucha dificultad en el reino de Dios.[24]Os lo repito, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios.[25]Al oírlo, los discípulos quedaron muy espantados y dijeron: ---Entonces, ¿quién podrá salvarse?[26]Jesús los quedó mirando y les dijo: ---Para los hombres eso es imposible, para Dios todo es posible.[27]Entonces Pedro le respondió: ---Mira, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué será de nosotros?[28]Jesús les dijo: ---Os aseguro que vosotros, los que me habéis seguido, en el mundo renovado, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también en doce tronos para regir las doce tribus de Israel.[29]Y todo el que por mí deje casas, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y heredará vida eterna.[30]Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.

 

 
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