JUAN FERNÁNDEZ MARÍN Mi vieja y entrañable amistad con San Francisco de Asís ha cristalizado, entre otras cosas, en dos irrenunciables costumbres: leer biografías del santo (me encanta) y mantener permanente cercanía con los frailes franciscanos. Me considero ´hermano externo´. De vez en cuando me paso por el Instituto Teológico. Saludo a su director, fray Pedro Riquelme, o al padre Escribano Arraez, secretario, y me pongo al día de lo que van publicando. Sin embargo, conocía poco de lo mucho que hacen estos frailes en esa fecunda institución. Curiosamente, la asistencia al acto de apertura del curso ha sido el cauce por el que me he informado del enorme movimiento académico e intelectual que llevan a cabo en Murcia los hijos de San Francisco...
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