La Aguilera es un antiguo convento franciscano que se hallaba muy deteriorado y que ahora ha sido parcialmente reconstruido. Allí se han instalado más de cien religiosas clarisas, las más jóvenes que residían en Lerma, donde permanecen unas 40 monjas.
Nuestra sociedad necesita hombres y mujeres que anuncien el amor de Dios, con sus obras, un evangelio en la mano, sandalias en los pies, y Dios hará el resto, con la ayuda de San Francisco:
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