Espíritu de Asís. Celebracion 2405
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“25 años del Espíritu de Asís”
Orar por la Paz de nuestros corazones y por la Paz del Mundo
Introducción
El 27 de octubre de 1986 es ya una fecha que ha quedado grabada para siempre en la historia del camino arduo y esperanzador de la humanidad hacia la paz, a través de la oración. En aquel entonces, vísperas del tercer milenio, por primera vez en la historia, jefes y representantes de las Iglesias cristianas y Comunidades eclesiales y de las diversas Religiones de todo el mundo se reunieron en Asís, invitados por el Papa, para rezar por la paz. Al mismo tiempo, en casi todas las latitudes del planeta callaron las armas, en respuesta a la llamada para una tregua universal que el mismo Papa había formulado para ese día: ¡Paz! Un ideal hecho plegaria en la ciudad de San Francisco, ¡Paz!, un grito religioso que ha subido al cielo y cuyos ecos se han difundido por el orbe entero.
El Papa Juan Pablo II eligió la ciudad de Asís como lugar para la Jornada de Oración por la paz debido a lo que representa el Santo que allí se venera, San Francisco, conocido y venerado por infinidad de personas en todo el mundo como un símbolo de paz, de reconciliación y de hermandad. Inspirados en su ejemplo, en su mansedumbre y humildad, les invitamos a unirnos al Papa Benedicto XVI y a todos los hombres de buena voluntad que trabajan por la paz, por medio de esta hora santa.
I. Oración para alcanzar la Paz
Monitor 1
La paz, donde existe, es algo sumamente frágil. Ella está amenazada por tantos lados y con consecuencias tan imprevisibles que debemos de esforzarnos por promover bases sólidas que nos ayuden a construirla. Sin negar en modo alguno la necesidad de los recursos humanos que mantienen y fortalecen la paz, nos encontramos aquí porque estamos seguros de que, por encima y más allá de tales medidas humanas, necesitamos la paz que proviene de Dios, por ello se hace imprescindible la oración; una oración intensa, humilde y confiable si queremos que nuestro mundo sea un lugar de paz verdadera y estable.
Todos
¡Espíritu de Dios, paz profunda del corazón del hombre!
¿Adónde volar para encontrar un cielo infinito de calma y de serenidad?
¿A quién invocar con certeza de fe para conseguir en mi mente la paz del Señor?.
Siento mi corazón preocupado y nervioso;
camino anhelante y no sé por qué;
siento la sangre agitada y no encuentro explicación;
vivo mil sentimientos encontrados
que siembran zozobra en mi interior y no alcanzo a ver su raíz.
Sólo pensar en ciertas cosas y en ciertas personas
me altera la calma y perturba mis nervios.
Estoy perdido y desolado en un caos de confusión.
¡Ven, Espíritu divino! Serena mi mente.
Lléname de la paz del Señor. Que nada me perturbe y espante:
ni la injusticia, ni la calumnia, ni la difamación;
ni el mal ejemplo de nadie, ni el dolor de la vida,
ni la oscuridad de la fe, ni el fracaso económico...
Que nunca pierda tu horizonte de amor y que el fruto
de tu paz sea mi mejor testimonio como hijo de Dios.
¡Déjame sentirte y vivirte como presencia de PAZ! Amén.
II. Liturgia de la Palabra
Monitor 2
El Hijo de Dios nos dice: “Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9). Francisco de Asís es para nosotros un claro testimonio de concordia, paz y amor entre las personas de diferente creencia religiosa, política y social; y de cómo debemos acoger a nuestra vida el proyecto de Nuestro Señor Jesucristo, recordemos como él fue artífice de paz:
Lector 1
Restablece la paz entre el obispo y el podestá de Asís.
Lectura de la Leyenda de Perusa 84:
“En ese mismo tiempo, estando enfermo, Francisco, y predicadas y compuestas ya las alabanzas, el obispo de Asís excomulgó al podestá; éste, enemistado con aquél, había hecho, con firmeza y de forma curiosa, anunciar `por la ciudad de Asís que nadie podía venderle o comprarle, ni hacer con dicho obispo contrato alguno. De esta forma creció el odio que mutuamente se tenían. El bienaventurado Francisco, muy enfermo entonces, tuvo piedad de ellos, particularmente porque nadie, ni religioso ni seglar, intervenía para establecer entre ellos la paz y la armonía.
Dijo pues, a sus compañeros:
“Es una gran vergüenza para nosotros, siervos de Dios, que nadie se preocupe de restablecer entre el obispo y el podestá la paz y la concordia, cuando todos vemos cómo se odian”.
Por esta circunstancia añadió esta estrofa a aquellas alabanzas:
“Loado seas tú, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor y soportan enfermedad y tribulación. Bienaventurados aquellos que las sufren en paz, pues de ti, Altísimo, coronados serán”.
Después llamó a uno de sus compañeros y le dijo:
“Vete donde el podestá y dile de mi parte que acuda al obispado con los notables de la ciudad y con toda la gente que pueda reunir”
Cuando el hermano partió, dijo a otros dos compañeros:
“Id y, en presencia del obispo, del podestá y de toda la concurrencia, cantad el Cántico del hermano sol. Tengo confianza de que el Señor humillará sus corazones, y, restablecida la paz, volverán a su anterior amistad y afecto”.
Cuando todo el mundo estaba reunido en la plaza del claustro del obispado, los dos hermanos se levantaron y uno de ellos tomó la palabra:
“El bienaventurado Francisco ha compuesto en su enfermedad las alabanzas del Señor por las criaturas para gloria de Dios y edificación del prójimo. El os pide que las escuchéis con gran devoción”.
Y empezaron a cantarlas. El podestá en seguida se pone de pie, junta sus brazos y manos y con gran devoción y hasta con lágrimas escucha atentamente como si fuera el Evangelio del Señor, pues sentía hacia el bienaventurado Francisco gran confianza y veneración. Al final de las alabanzas del Señor, el podestá habló al pueblo:
“En verdad os digo que no sólo perdono al señor obispo, al que debo reconocer por mi señor, sino que perdonaría al asesino de mi hermano o de mi hijo”.
Y, arrojándose a los pies del señor obispo, le dijo:
“Por el amor de nuestro Señor Jesucristo y de su siervo bienaventurado Francisco, estoy dispuesto a daros por todas mis ofensas la satisfacción que deseéis”
El obispo tendió las manos y le levantó, diciendo:
“Mi cargo exige en mí humildad, pero tengo un carácter pronto a la cólera; te pido me perdones”.
Los dos se abrazaron y besaron con gran ternura y afecto. En alabanza de Cristo y nuestro padre San Francisco
Todos: Amén
Salmo cantado: Salmo 121
¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor"!
Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus, las tribus del Señor.
Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor.
En ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén: "Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios".
Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: "La paz contigo".
Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien.
Lector 2
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo: 5,1-12
Jesús al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor. Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:
Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.
Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias.
Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes.
Palabra del Señor.
III. Signo de Paz
Monitor 1
Hermanos hemos escuchado como San Francisco fue capaz de unir a dos autoridades de la ciudad de Asís que vivían en odio, por medio del Cántico de las creaturas inspirado en el amor de Dios, y también hemos escuchado como Jesucristo nos enseña el proyecto para poder vivir en amor, justicia, igualdad y paz; por lo tanto, hermanos, imitemos este gesto de paz y armonía regalando un abrazo a nuestro prójimo más cercano, como signo de amor y de paz.
· Breve espacio para que todos los participantes se dan un abrazo mutuo mientras se entona el siguiente canto.
Canto: “Hazme un instrumento de tu paz”
Hazme un instrumento de tu paz
donde hay odio lleve yo tu amor / donde hay injuria tu perdón Señor /donde haya duda fe en ti
Maestro ayúdame a nunca buscar / querer ser consolado como consolar
ser comprendido como comprender / y ser amado como yo amar
Hazme un instrumento de tu paz / que lleve tu esperanza por doquier
donde haya oscuridad lleve tu luz / donde haya pena tu gozo Señor.
Hazme un instrumento de tu paz / es perdonado que nos das perdón
es dando a todos que Tú te nos das / muriendo es que volvemos a nacer
IV. Preces por la paz
Monitor 1
Hoy estamos aquí, unidos en la oración, porque la realidad de nuestro mundo está muy lejos del proyecto de nuestro Señor Jesucristo. Las armas de la guerra no se han transformado en herramientas para el bienestar de todos, en el corazón de los dirigentes del mundo no mandan los proyectos de paz.
Monitor 2
Creyendo firmemente que la felicidad se encuentra en el camino que Jesús anuncia, creyendo firmemente que la felicidad se encuentra en la solidaridad con los pobres, en la sencillez, en la limpieza de corazón, en el trabajo por la paz. Oremos y pidamos que el Señor tenga piedad de los que son víctimas de la guerra, y de los que la provocan, y de todos nosotros. A cada invocación responderemos: Señor, danos la paz
1. Por los que no tienen paz en sus corazones y por nosotros para que alcancemos la paz de Cristo.
2. Por los que tienen la vida destrozada a causa de la guerra, por los que no ven ninguna esperanza en su futuro y por los que han muerto en la guerra.
3. Por los que sufren a causa de la opresión, las discriminaciones, la injusta distribución de la riqueza.
4. Por los gobernantes, los políticos, los militares; por todos los que tienen responsabilidades en la vida colectiva.
5. Por los jefes y representantes de las Iglesias cristianas y Comunidades eclesiales y de las diversas Religiones de todo el mundo para que sepan manifestar y dar testimonio de paz en cada una de sus actividades con el pueblo.
6. Por los que tienen el corazón endurecido y son incapaces de sufrir por el dolor de sus hermanos.
7. Por nosotros, por nuestro testimonio al servicio de la paz y de la justicia.
8. Por la Iglesia, por cada uno de los cristianos, llamados a ser mensajeros de la Buena Noticia de la paz.
9. Por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, por todos los que trabajan al servicio de la paz.
10. Por el triunfo de la paz, la justicia, la libertad y el amor en toda la tierra.
V. Padrenuestro…
VI. Oración final (Bendición al hermano León)
Todos
El señor nos bendiga y nos guarde;
Nos muestre su rostro y tenga misericordia de nosotros;
Vuelva hacia nosotros su rostro y nos conceda la paz.
Amén












