54. La Risa
| Documentos - Santiago Agrelo |
Santiago Agrelo. Arz. de Tánger
Cuando depongan la risa:
Más allá de convicciones políticas, de creencias religiosas, de condición social, vosotros, las víctimas del terrorismo, sois memoria viva de Cristo crucificado: Lo evocan vuestras heridas, y os acerca a él también la injusticia de un veredicto de muerte pronunciado por culpables contra inocentes.
El futuro, el vuestro y el de quienes como vosotros deseamos paz con justicia, no pasa por las decisiones interesadas de unos terroristas; el futuro se fragua en el corazón de los inermes, de los pequeños, de los sufridos, de los solidarios; el futuro que esperamos se gesta dentro de vosotros: en vuestra dignidad intacta, en el respeto que siempre habéis tenido por la ley y por vosotros mismos, en la tenacidad de vuestro compromiso con los valores que sustentan una sociedad libre.
Porque me recordáis a Cristo, esa memoria evoca también en mí el drama de vuestra relación con los verdugos.
No me despreciéis si os hablo de perdonar: fue una palabra importante en la enseñanza y en la pasión de Jesús de Nazaret. Creo que es una palabra importante para todos.
Jesús nos enseñó a orar con ella: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Él nos enseñó a pedir con ella el perdón de Dios sobre nuestra vida, pues Dios nos perdonará si perdonamos. Sin embargo, en la cruz, frente a sus verdugos, Jesús sólo pudo ofrecer la abundancia de su perdón a través del amor infinito de su Padre del cielo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Fue algo así como depositar en Dios, para un día de arrepentimiento, un perdón que los verdugos no estaban todavía en condiciones de recibir.
Tengo la certeza de que en Dios se hallará depositado también vuestro perdón el día en que los verdugos, además de armas y caretas, depongan la risa.

















