INMACULADA CONCEPCIÓN, Patrona de Tánger
| Documentos - Santiago Agrelo |
Fr. Santiago Agrelo. Arzobispo de Tánger,.
Hoy viene a ti tu gloria de mañana:
Aunque en Marruecos el día de la Inmaculada Concepción de santa María Virgen no es festivo, lo es en el corazón de la comunidad cristiana, el único lugar, el corazón, donde lo vivido adquiere categoría de verdadero.
Es del todo singular el misterio que celebramos. En realidad, es único, es propio de María de Nazaret, es tan suyo que sólo ella puede decir con verdad: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Sin embargo, hoy los creyentes entramos en la celebración con un cántico que, siendo personal y singular en la forma, es para nosotros plural y común, es cántico de la comunidad reunida, son palabras de la Iglesia de hoy y de ayer y de siempre: “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios; porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas”.
Estas palabras proféticas, guardadas en labios pobres, nacieron bajo el techo de la esperanza. Allí la fe de los humildes contempló, como si fuese ya realizado, lo que aún era sólo prometido; y así, pudieron cantar lo que esperan como si ya lo hubiesen alcanzado.
“Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios”. Eso habían vivido en esperanza los pobres de Sión. Ahora, cumplida en la tierra la divina promesa, y desvelada en el cielo su pureza, la Virgen Inmaculada, concebida sin mancha, y sin mancha coronada, desborda de gozo con su Dios. Ahora las palabras de su cántico adquieren un significado nuevo que el Señor de las palabras les ha dado, pues él ha hecho nuevos vestido y gala, nuevos el manto y el triunfo, nueva la novia y las joyas con que se adorna. Él ha hecho nueva la gracia, nueva la belleza, nueva la mujer. Ahora es nueva la maravilla, es nueva la justicia, es nuevo el cántico, es nuevo el mundo que empieza con la victoria de esta nueva Eva sobre el pecado y la muerte.
“Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios”. El cántico de María de Nazaret es hoy tu cántico, Iglesia redimida y purificada, agraciada y hermoseada, hecha inmaculada por el amor de tu Dios. “Alégrate”, te dice el ángel de tu anunciación: “Alégrate”, porque tu Dios está contigo, en su palabra, en la eucaristía, en tus hermanos, en sus pobres. “Alégrate”, porque en Cristo has sido bendecida, y en él has sido elegida para ser santa por el amor. “Alégrate”, porque has conocido la gloria de su gracia y tu Dios se complace en ti.
“¡Qué pregón tan glorioso para ti, Virgen María!”, llena de gracia en la tierra y coronada de gloria en el cielo: “De ti ha nacido el Sol de justicia, Cristo, nuestro Dios”.
“¡Qué pregón tan glorioso para ti”, Iglesia amada de Dios!, justificada por gracia en la tierra y destinada a la gloria del cielo: Hoy viene a ti “el Sol de justicia, Cristo”, tu Señor. Viene a ti la fuente de la gracia, la belleza del cielo, el amor que todo lo hace puro. Hoy viene a ti tu gloria de mañana.
“¡Desbordo de gozo con el Señor!”

















