Siglo XI El poblado de Cebreiro fue conocido por los romanos como vía de acceso al centro de Galicia, vía que luego seguirán los peregrinos. Este reducido poblado dio nombre a toda esta serranía enmarcada entre las zonas de Ancares y O Courel.
La "palloza", vivienda prerromana, ha llegado hasta nuestros días. Hoy, cuatro pertenecen al patrimonio artístico: dos dedicadas a museo etnográfico y otras dos a refugio de peregrinos. Un guarda del patrimonio cuida de estas "pallozas" y poblado.
El árabe Idrisi llama al Cebreiro "Munt Febrayr" y el Codex Calixtinus "Mons Februari". En otros documentos se lee "Zebruaril" y "Zeberrium".
El Camino de Santiago da renombre y vitalidad a este pequeño pueblo. Las guías de los peregrinos siempre mencionan Cebreiro. El cronista P.Yepes sitúa la creación del famoso Mesón-Hospital de peregrinos en el año 836. Desde un principio los reyes favorecieron generosamente este refugio de peregrinos declarándolo de protección real. Así, la patrona recibe el nombre de Santa María la Real.
Alfonso VI, en 1072 pone al frente de este mesón a los monjes franceses de Aurillac, unidos a Cluny.
Un extraordinario acontecimiento ha dado nombre universal a este monasterio: el Santo Milagro. Una tradición muy fuerte, corroborada por diversas fuentes históricas y arqueológicas, sostienen lo que sigue: "Un monje de Aurillac celebraba misa en esta capilla (siglo XIV). Un paisano de Barxamaior asciende al Cebreiro con gran tempestad para oír la Santa Misa. El monje celebrante, de poca fé, menosprecia el sacrificio del campesino. En el momento de la consagración el monje percibe como la Hostia se convierte en carne sensible a la vista, y el Cáliz en sangre, que hierve y tiñe los corporales. Los corporales con la sangre quedaron en el Cáliz, y la Hostia en la patena. En 1486, los Reyes Católicos peregrinos a Compostela, se hospedan con los monjes, contemplan el milagro y, luego, donan el relicario donde se ha guardado el milagro hasta nuestros días. Hoy, Cáliz, patena y relicario constituyen un valioso conjunto religioso e histórico-artístico expuestos en la caja fuerte.
Cáliz y patena son afamadas piezas románicas del siglo XII y pasaron al catálogo de arte románico europeo. La leyenda del Santo Grial gallego, como se conoce a este cáliz, se ha extendido por toda Europa. El Cebreiro y el milagro ha influido en la obra parsifalesca de Wagner. Este cáliz preside el escudo de Galicia.
En bulas pontificias de Inocencio VIII y Alejandro VI se hace extensa mención de este milagro.
Sepulcros: En la capilla del Santo Milagro, los mismos coetáneos de los protagonistas del Milagro, monje y campesino, le han preparado unos sencillos mausoleos, abriendo un arco ojival para facilitar el culto en esta capilla.
La talla de la Virgen Buena pieza románica, siglo XII, restaurada en 1971, es Santa María la Real, la Virgen del Santo Milagro, la Virgen del Cebreiro, la patrona de estas montañas, advocaciones con las que es invocada.
El templo Es de factura prerrománica, siglo IX, de peculiares características, sumergido en la tierra para protegerse de las fuertes tempestades a los 1300 metros de altitud. En 1962 se inician las obras de restauración del templo. Su ubicación era totalmente ruinosa, a punto de convertirse en un montón de escombros. El color rosáceo de los muros interiores es la huella que han dejado los grandes incendios de 1450 y 1461. El papa Pio II ayudó a la restauración de 1450. Los ábsides, como prerrománicos, son rectangulares. Hasta 1962 estuvieron encubiertos por cales y retablos.
La capilla de San Benito En la nave norte, permanece dedicada a este santo, en recuerdo a los monjes benedictinos que levantaron y custodiaron este templo desde el año 836 a 1853. Los monjes de Aurillac, que llamó Alfonso VI, permanecieron en el Cebreiro desde 1072 a 1487, fecha en que los Reyes Católicos obtuvieron del Papa la desmembración del Cebreiro de Aurillac, y su anexión a San Benito el Real de Valladolid, como fruto de la política de independizar a España de todo influjo extranjero. Los monjes de San Benito de Valladolid, abandonaron el Cebreiro en 1853, como consecuencia de la desamortización de Mendizábal.
El Baptisterio En el acceso, izquierda, cumple con el cañón antiguo de separacion del templo. La pila bautismal es buena joya arqueológica que ha servido para el bautismo por inmersión, modalidad usada hasta el siglo XIII. El tragaluz-aspillera descubierto en el muro del baptisterio indica hasta donde llegaba la primitiva fabrica prerrománica.
La Hospederia También ha sido salvada de su inminente y total ruina. Se abre al peregrino turista en 1966. En el interior se conserva un buen relieve de la Edad de Bronce.
El paisaje que se contempla desde estas montañas del Cebreiro sobre Castilla y Galicia, es francamente extraordinario.
La Parroquia es atendida desde 2010 por una comunidad de frailes franciscanos.
